martes, 14 de febrero de 2012

Damas de Hierro

Domingo: Hoy fui a ver La Dama de Hierro. Vi el avance hace un par de semanas y a la hora de elegir, así salió. Fui a verla porque siento que soy un poco Dama de Hierro, siento que, después de tantos años y años de andar, empiezo a vivir la libertad de ser yo, de ser mujer, de ser profesional, de ser mamá, de ser amiga, de ser ex, de ser hija, de ser artista... La libertad de escribir, la libertad que me permite sentir. Eso! Sentir la libertad de sentir. Vi en esa mujer a tantas de nosotras: a mi madre, hasta por su estereotipo era mi madre. Vi a mis amigas, a la hermosa Jane que trabaja 28 días seguidos de sol a sol, de domingo a domingo y el cuerpo de hijita única le responde, cada día; a la hermosa Maestra, que toma coraje después de tantos años de postergarse y sale a la vida y está… radiante. Vi a varias, me vi a mí. Me veo pudiendo salir de las sábanas lacrimógenas a la vida misma, de mi autocompasión por todavía no sé qué. Me veo saboreando la vida, queriendo leer en el restó mi libro chamánico de Castaneda, en el bar, tomando algo, queriendo comprarme una net (y olvidarme de la que perdí) para escribir en cq lugar del mundo. Siento que me hierve la sangre, siento eso. Siento que me vienen las palabras, que necesito tener algo donde escribir… es maravilloso. Siento que me puedo permitir quedarme en casa y descansar, hacer las cosas que “hay que hacer” un poco menos que siempre, y de todos modos algo hacer y decididamente siento que me empiezo a permitir SER.
Casi como una ironía, estoy completa de debilidades, sin embargo, cada vez que la vida me puso de cara a realidades oscuras, duras, difíciles, decisivas o dolorosas, he logrado correr alguna de esas tantas debilidades, tomar coraje y fuerza y ser una auténtica Dama de Hierro.
Quisiera repetir lo que dijo el personaje de La Dama de Hierro, pero se me voló. Era una expresión brillante que resume diciendo que “Uno es lo que piensa de sí mismo”. Tiraba por la borda la idea sui generis de que hay que sentir. Yo pienso que ambas cosas se ensamblan perfectamente, una no es sin la otra, sentir y pensar, pensar y sentir.
Esta soy yo, cabeza pura y puro corazón…

domingo, 12 de febrero de 2012

Domingos con Aroma a Bahía

Los domingos tienen ese olor a… Bahía Blanca… Será que los domingos tienen siempre olor a pasado? Media el domingo y siento esa añoranza al Paseo de las Esculturas, sobre todos los olores que podría sentir… siento ese, el olor al Paseo de las Esculturas, no porque fuera los domingos, sino porque puedo respirar y sentir ese olor… olor a paseo con mi perrito, el Neo, olor a correr con dos grados bajo cero y un camperón, olor a llovizna intermitente que moja y jode, pero no jode tanto y uno sale lo mismo, olor a sol, a poca gente, a un poco más de gente. Mis domingos capitalinos a veces pierden su propio aroma y sólo siento el olor a mi Bahía, como si fuera mía…. Es que luego de tantos años, algo de ella se coló hasta el tuétano y se quedó para siempre. Ciudad difícil si las hay, el viento te volaba las ganas, un día escuché a alguien decir que si te acostumbrás al clima bahiense podés vivir en cq parte del mundo; gente hosca, difícil y sin embargo, a cuántos de ellos me cargué en la mochila de amores de mi vida, a tantos y tan amados, por  tiempo compartido, por mates, por charlas, por sexo, por diversión, por cufismo, por trabajo…… esa Bahía que me trajo otros no bahienses, tantos y tan amados también, descubrí el valor de la amistad allí, en todos esos años de carrera y posgrado, a contramano, a contramanísimo, y allá deseaba estar acá y veía con anhelo estos edificios, donde hoy escribo esto, y siiii, lo que deseás se te cumple, y seguro hay que ser cuidadoso con lo que se desea…. Pero los domingos, qué rico olor a pasado bahiense, qué hermoso, me hacen creer que querría volver, y en verdad no es así, pero su olor, su olor sí que se me quedó atravesado en el cuerpo y en las emociones…